

El ritmo del silencio
En la quietud de nuestros monasterios en Ñaña y Chucuito, vivimos consagrados a la búsqueda de Dios a través de la liturgia, el trabajo sencillo y la acogida fraterna.
Los cuatro pilares
Oración
Trabajo
Acogida
Vida Fraterna
La Liturgia de las Horas y la Lectio Divina consagran cada momento del día al Creador.
Sostenemos nuestra vida y santificamos el tiempo mediante el esfuerzo manual y humilde.
Recibimos a cada huésped y peregrino con la reverencia debida al mismo Cristo.
Compartimos el pan, la fe y la obediencia en una comunidad unida por el amor fraterno.
La jornada consagrada
El Oficio Divino
La Lectio Divina
Siete veces al día la campana nos convoca al coro. Desde el Vigilias antes del amanecer hasta el Completas nocturno, nuestra voz se une al coro celestial.
La lectura orante de la Sagrada Escritura es el alimento cotidiano de nuestra alma. En el silencio de la celda o el jardín, rumiamos la Palabra para transformarla en oración viva.
Un ritmo inalterable que sostiene al mundo en oración constante.
¿Sientes la llamada?
Si buscas discernir tu vocación o deseas compartir unos días de silencio en nuestra hospedería, nuestras puertas están abiertas.
